Storm in the Ocean

martes, 26 de marzo de 2013

El viento soplaba desde el sur de tal forma que, ni aun retirando las velas, el barco no cesaba en su dirección norte. El viejo Capitán, máxima autoridad de su barco y grumete del mismo, el cocinero y el tesorero, meditaba sobre la soledad de ese momento... ¿En que momento decidió levar anclas y abandonar la tierra y la realidad? Ya ni lo recordaba, no recordaba nada de su rutina y su tedio del día a día. Hacía años que no tenía vida, ya que ésta era tenida por otros: Algunos de ellos tenían su parcela cedida a gusto del poseedor (Mujer, hijos, amigos, ...) y otros simplemente habían atracado la vida del pobre Capitán (Su jefe de oficina y algún que otro traidor suelto por ahí, ...).

El viento arreciaba, la olas empezaban a ser amenazantes  Con una mirada nostálgica y la sonrisa de aquel que sabe lo que depara, el Capitán recordó.

"Años después de una jubilación anticipada por culpa de un buitre llamado Gabriel, que le había hecho la cama con un informe totalmente falso sobre su ineficacia a la hora de llevar a cabo faenas de su trabajo, había decidido comprar una pequeña casa unifamiliar con sus pequeños ahorros y lo que su mujer todavía ganaba cambiando pañales en una guardería llamada "Pequeños Pasos",  en la que hacía las veces de cuidadora y directora. Su unifamiliar era un lujo que a duras penas se habían podido permitir: Primera linea de playa, unas tres habitaciones, salón, dos baños, cocina y sala de estar. Todo era normal, el Capitán era realmente feliz y por fin podía dedicarse a lo que siempre había deseado, escribir.
Su opera prima aun espera una pluma que la termine, pues un duro golpe hizo que el Capitán abandonara su novela y con ella sus esperanzas. La noche del 14 de Noviembre de aquél año, el Capitán escuchó un ruido raro que provenía el baño, como una tos extraña. Él se acercó a ver que era, al instante deseó haberse quedado en la cama y haber imaginado los sonidos: su mujer se encontraba tirada en el suelo rodeada de un charco sangre que le salía de la boca y nariz y dando los estertores y las combulsiones que dan los cuerpos que van a dejar de funcionar. Los servicios médicos poco pudieron hacer por ella, el corazón de Nadia se detuvo para siempre a las 02:48 del día 14 de Noviembre.
Días después, cuando el ya inerte cuerpo de Nadia era mostrado en el velatorio, el Capitán pensaba y meditaba sobre su mujer, sobre su vida... ¿Que sería de el sin su razón de vivir? En ese momento alzó la cabeza y contempló a Nadia, nunca había visto nada más bello que ella,  recordó como al principio de conocerse le daba miedo tocarla por si se rompía como una muñeca de porcelana, recordó los atardeceres a la orilla del mar que pasaron juntos y recordó su mirada bañada de luz, bondad y alegría. Unos segundos después notó un fuerte abrazo y al girarse vio lo que, desde el momento en que nació, es su mayor logro: su hija. Ella se había independizado años atrás y ahora vivía con su novio en la capital del país, había venido a dar el último adiós a la persona que más le había enseñado.
El Capitán advirtió con pesar que ahora si miraba al rostro de su hija miraba al rostro de su mujer a la vez que ella se dio cuenta de que el que había sido antes un superhéroe indestructible capaz de vencer todo mal, podía llorar.
Unas semanas de insomnio más tarde y con el fantasma de su mujer en la memoria, el Capitán escribió una carta a su hija, explicándole que dejaba el unifamiliar, su novela a terminar y sus sueños a su nombre y que el iba a cumplir una promesa que se hizo de joven (El Capitán nunca revelaría esta promesa a nadie más que a mi, el servidor que escribe estas lineas, y ahora me siento obligado a contar la historia de este pequeño gran hombre y a desvelar su promesa: se prometió que si alguna vez su vida dejaba de tener sentido compraría un pequeño barco y se alejaría mar adentro de su pasado hasta que el hambre, la soledad o una tormenta se llevaran su recuerdo a los mas hondo del mar)"

Con lo ojos empañados en lágrimas, gotas de lluvia y recuerdos, el Capitán observaba la gran tromba de agua que parecía estar llena de ira divina y que se dirigía hacia él inexorablemente. Se levantó y con la poca fuerza que le quedaba empezó a gritar desde el alma gritos de dolor, gritos de impotencia, gritos de soledad.

Poco después su voz se apagó.

Storm in the Ocean

5 comentarios:

Una dijo...

hay una parte en plan
http://www.youtube.com/watch?v=SVjs5DYDWt0

Gastroenteritis dijo...

Eso me ofende ¬¬

Sergius94 dijo...

Caballero, me quito el sombrero y hago un signo de reverencia cordial sin ser servil. No obstante, tenia futuro como relato largo, lo cual me hubiese gustado. Pero, si dejamos eso a parte, es excelente.

Unknown dijo...

Bonito sí, me gusta lo que ha dicho Sergio sobre la posibilidad de un relato largo, habría sido interesante.
PD: Olé por la música de fondo xd

Gastroenteritis dijo...

Yo he venido aquí a hablar de mi libro.

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