Te despiertas, más tarde que pronto. Miras fijamente al techo y meditas sobre cosas banales y que no vienen al caso. Oyes un ruido, alguien de tu familia quizá. Te levantas de la cama, con cierto adormecimiento, y tu pie golpea en algo. Tras unos segundos de dolor, avanzas hasta el marco de la puerta. Al salir del cuarto, la luz del Sol te ciega dos o tres segundos, suficientes para tropezarte con tu hermano o hermana pequeños. Te diriges al salón con pasos llenos de fase REM y te encuentras a tu padre tirado en el sofá sin vida activa en el cerebro, intentando aislar su mente del no-futuro de su situación de paro. Unos instantes después decides que esa visión no es propia para empezar con el día y cambias el rumbo hacia la cocina, donde una hacendosa madre inicia sus labores no remuneradas.
Un cruce de palabras de cortesía entre tú y ella, un tazón de leche con cacao hacendado y un beso en la mejilla.
Sales de la cocina y ves a tu herman@ mayor intentando despegar a tu padre, que ha echado raíces en su asiento. Piensas en ayudar, pero desestimas la idea en favor de la de una ducha caliente. El agua sale fría, mientras dejas que se caliente te quedas sentado en el retrete y cuando te das cuenta ya han pasado mas minutos de los que debían. Entras en la ducha, te pones jabón. Si eres chico te tocas. Si eres chica te tocas pero lo niegas. Sales de la ducha renovado y con fuerzas, pero sin abandonar tu aire meditabundo. Te vistes de una forma correcta, te arreglas en el baño, ese pelo no te queda bien, apúntate: tienes que cortártelo. Y de esa forma te enfrentas al reto de abrir la puerta y no gustarte lo que hay detrás de ella. La abres, echas un vistazo: Todo parece normal.
Empieza la partida.
Las Blancas Mueven Primero
lunes, 25 de febrero de 2013
Publicado por
Gastroenteritis
en
13:38
0
comentarios
Enviar por correo electrónico
Escribe un blog
Compartir en X
Compartir con Facebook
Re-Accionar
miércoles, 20 de febrero de 2013
Estreno Blog.
Acción.
Reacción.
Sobre
estimulados,
retro
alimentados,
por nuestro deseo, nuestro deseo irreal
No es nuestro, es artificial
Y por eso tenemos que Reaccionar, ese interruptor mental
que nos inyecta velocidad, ese interruptor
que no hay que accionar
ese interruptor,
que hay que Re-Accionar.
Acción.
Reacción.
Sobre
estimulados,
retro
alimentados,
por nuestro deseo, nuestro deseo irreal
No es nuestro, es artificial
Y por eso tenemos que Reaccionar, ese interruptor mental
que nos inyecta velocidad, ese interruptor
que no hay que accionar
ese interruptor,
que hay que Re-Accionar.
Publicado por
Una
en
11:57
0
comentarios
Enviar por correo electrónico
Escribe un blog
Compartir en X
Compartir con Facebook
Suscribirse a:
Entradas (Atom)